Canto XVIII del Paraíso.
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Las musas Bienaventuradas que pueblan el Olympe.
El deseo y la voluptuosidad de ver bailar a Salomé.
Già si godeva solo del suo verbo quello specchio beato, e io gustava lo mio, temprando col dolce l'acerbo; e quella donna ch'a Dio mi menava disse: «Muta pensier; pensa ch'i' sono presso a colui ch'ogne torto disgrava». Io mi rivolsi a l'amoroso suono del mio conforto; e qual io allor vidi ne li occhi santi amor, qui l'abbandono: non perch'io pur del mio parlar diffidi, ma per la mente che non può redire sovra sé tanto, s'altri non la guidi.
VUELTA A LA PUERTA DEL PARAÍSO
Calliope resplandece de una luz que deslumbramiento, ella estaba como un sol, y ella me confortó más que una madre; pero no oí más los acentos elocuentes que vinieron de Ella; No probaba más pero de mis propios pensamientos donde, se mezclaban la suave voluptuosidad y el gusto amargo del beso, y Jeanne que me condujo hacia Dios, dicho a mí: "¡Piensa en otra cosa, mi suave Marco, y entiende que estoy estando parado cerca de El que disminuye todos sus pecados!" Di vuelta a mi vistazo hacia mi amante que voz me confortó, y le doy para arriba describir, querido lector, todo el amor que vi allí, no que estoy asustado de él, pero, porque mi memoria no podría expresarlo sin la ayuda de la gracia divina. Todo que puedo ahora decir, es que estaba, comtemplando a Jeanne, así liberado de cualquier otro deseo en mí, mientras que la felicidad eterna irradiaba en sus ojos que los reflejos me dieron tal felicidad. Y, con el resplandor de una sonrisa, ella dice a mí: "Te devuelve y escucha cuál es necesario oír, porque no es en el resplandor de mis ojos, que usted encontrará tu paraíso." Entonces, di vuelta hacia esta luz ardente que centelleó en mis ojos, y me sentía que ella tenía el deseo de hablarme, como está en la tierra, cuando se descubre el deseo en la mirada de una mujer. Ella comenzó como sigue: "Ve este árbol que está a la imagen del PARAÍSO y que nunca lo hace descolóranse y que prodiga siempre sus frutas a usted; en el quinto grado del árbol, usted verá las Musas bienaventuradas que poblaron el Olympe, este Paraíso de tus sueños terrestres, y que reputación era tan grande, que enriquecieron los canciones épicas de los poetas, tus hermanos. Mire cada brazo de la cruz de la cual componen a los miembros, y cada una, a su nombre, resplandecerá como un relámpago que estalle detrás de una nube." A la llamada del nombre de Thalie, vi una llama el cruzarse a la derecha a través de la cruz; no la oí las palabras, yo fui ocupado desatando la idilio detrás de las guirnaldas que ocultaron sus pechos, después entendía que detrás de esta máscara, ella jugó la comedia a mí. Al nombre de Euterpe, vi muy bien que ella se giró ella misma, y como esta música a la cual ella dio a luz, era solamente gracia y astucias para hacer conducir su vientre, para hacer hechizarme y hacer rociar el veneno del serpiente en mí. A la llamada del nombre de Melpomène y de Terpsichore, mi vistazo no se podría trasladarse de Ellas, y como el cazador al acecho, seguía la gracia de sus pasos, tanto y tan que quisiera a bailar con Ellas. Entonces en los consejos de Calliope, mi vista fue atraída en la cruz por Erato, Clio, Uranie y otros Carmènes que toda pone allí, desnudas y que se movieron, sensual como los gusanos de seda, en la madera porosa de la cruz, y sentía el spleen en mí, pues el poeta que demasiado se mueve. Entonces mientras que Calliope me habló así, ella comienza a moverse y en su gracia desnudada, ella fue a callejear entre las gracias que abrazan los brazos de la cruz, como si ellos siendo aclarado en una playa caliente de la arena; ella sabe demostrarme así toda la poesía cuál superó su cuerpo divino de ninfa. Di vuelta a mi vistazo a mi derecha a sondear las palabras así como las actitudes de Jeanne, qué tuve que pensar y hago, y la vi brillar de sus ojos puros y felices, de modo que su belleza triunfara de todos sus otros aspectos, y que me hizo contrir, para haber tenido pensamientos lúbricos hacia estas cosas hermosas que nuncan dejan de ser aclarada, tado desnudas, en la madera de la cruz. Realicé que progresaba en virtud, como una quién la experiencia más alegría para hacerme el bueno, así pues, viendo a Jeanne llegar a ser más brillante, realizó que pertenecí al cielo y que finalmente daba vuelta con él alrededor de un punto fijo. Y tan rápidamente como la rojez de la vergüenza desaparece de la cara de una señora, así Jupiter, la estrella que me había dado la bienvenida, irradiada en mis ojos en todo su blancura. En este alegre feria, vi que los espíritus enamorados que estaban allí , centelleados a mis ojos formando las letras dibujadas de la lengua escrita de nuestros antepasados; y agitaron y cantaron así como las luces, asemejándose a los pájaros que emergen de un río, y que, celebrando, hacen círculos de sí mismos o algún archivo en la dirección del viento. Su movimiento siguió el ritmo de su canción, después formaron una muestra y pararon de modo que pudiera leer bien qué fue escrita. ¡Oh divina Calliope, usted que dan gloria a los poetas y que los aclara du su luz, de modo que traduzca estas figuras, hace que su energía las escribe en estos pocos versos! Así aparecieron a mí:! DILIGITE IUSTITIAM QUI IUDICATIS TERRAM Entonces en la tapa de M que acaba la palabra TERRAM, vi descendiendo, varias luces insignificantes, descansadas allí mientras que cantaba, yo creo, la gloria del DIOS que supera la justicia. Entonces, como el agua que centella contra la luz y que hacen chispas innumerables, más que mil de luces apareció de y va más o menos más arriba, como si se encendiera por el Sol, y cada que colocaba en su lugar, de modo que este fuego representara la cabeza y el cuellar de un águila. ¡Oh estrella suave, cuántas gemas brillantes me demostraron que nuestra justicia es un efecto del cielo que usted adorna como una joya! También, ruego a Dios, que genera el movimiento y la virtud, de modo que él todavia se irrite de nuevo, para ver el humo el manchar de sus rayos, y que su templo está violado así otra vez. ¡Oh milicia del cielo que yo comtemplo así, ruega para las, haber depravado, que en la tierra, dan el mal ejemplo! Antes, se tenía el hábito a superar por la espada, pero hoy, las marcas la guerra por las leyes y las prohibiciones. Pero usted que piensa solamente en ser despejó de sus culpas, sabe que Pedro y Paul vivos aún, aunque le murieron por la fe esa los sacos. Es verdad que usted puede decir siempre, para disculparte: "Prefiero a Pedro y a Paul, el sacrificio de los cuales quiénes ayunan al desierto, pero que martirio aclaró sí mismo del deseo y del placer de considerar Salomé a bailar."
Marco Polo ou le voyage imaginaire (La tragédie humaine, janvier 2000) © 1999 Jean-Pierre Lapointe
Theme musical: musique New Age (melmirel), emprunté aux Archives du Web.
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