Adán y Eva, los amantes de la cosmogénesis
Acto II de un cuento erótico que se desarrolla en un vehículo espacial
"ella un día fue retirada precipitadamente y transportada en un vehículo espacial más allá de la vía láctea ponerse en presencia de un dios sidéral que la tomó como concubina con el fin de transmitirla el principio generador de una nueva cosmogénesis."
interpretación de un poema de Parménide.

- ¿- Adán, qué día es ahora?
- ¿año espacial, 3 coma 356, quiere también conocer el año terrestre?
- no, no el tiempo terrestre, evita a me las angustias inútiles.
- Eva, Adán es a tu servicio
Marco Polo, era el nombre del cohete espacial. Él se desplazaba fuera del sistema solar con, de bordo, Eva, la sola superviviente de este largo viaje, dos otros miembros de tripulación habían desaparecido accidentalmente. Había también el ordenador de bordo que podía se expresar casi como uno humano. Los técnicos de la NASA lo había llamado Adán, al fin de despreciar Eva, la commandante de bordo que no se le formalizada.
- Adán, da los datos y las estadísticas.
- Eva, esto se hacen, coordinadas y estadísticos sobre las pantallas.

Adán estaba al servicio de los miembros de la tripulación y debía aportarles el apoyo vital, material y técnico para esta expedición más allá del sistema solar, y el actuaba a la velocidad de la luz para responder a todas las solicitudes que Eva lo hacía, era un servidor solícito.

Adán parecía ser al mismo tiempo, Dios y humano; podía oír y ver todo sin desplazarse, estaba por todas partes a la vez y respondía a ustedes de por todas partes, o si esta necessario, se transformaba más en un robot de tamaño mas que humano para realizar de las tareas que exigían la movilidad y la destreza de un sobrehumano. El tomaba entonces, la forma casi humana, con los miembros, las articulaciones y las capacidades cerebrales de un verdadero "blue colar" terrestre.

En el primer año de este viaje sidéral, Gudas quiso acompañar a Adán fuera del vehículo espacial, para una comprobación técnica banal; Adán habría podido realizar esta tarea solo, pero Gudas, que era responsable del equipamiento, había insistido, esperando así vencer su fastidio o más simplemente celoso de lo que Adán podía eclipsarlo en su specialidad. Nunca se lo ha revisado, fue perdido en el espacio, Adán nos comunicó una imprudencia que lo había alejado a nunca del vehículo espacial.
- ¿Eva es poco habladora, Eva lamenta la ausencia de Gudas, la de Gésus, quizá, Eva se aburre?
Eva hablaba poco. Cuando no ella dormía, Eva se concentraba a sus indicadores, o ella hacía del ejercicio, ella comía, ella escuchaba de la música o cantaba. Ella so'lo hablaba a Adán para darle órdenes o para exigir algunos cálculos o de la información técnica. Estos últimos comentarios de Adán eran para ella, inusuales y fuera de las normas inscritas en su memoria artificial.
- La paz, Adán, le respondió.

Se estaba a principios del tercer año cósmico de esta expedición. Gésus se acercó a la capa donde Eva se había dormido para algunos días de un descanso bien merecido. Casi masculina en sus atributos de cosmonauta, se volvía a ser femenina, ella estaba extendida desnudada sobre su capa, sus dedos se habían insertado a lo sumo profundo de su vulva, ella se había dormido sobre el orgasmo de una larga y vigorosa masturbación. Ella era bonita y seductora. Nunca hombre no podía seguir siendo indiferente. Gésus no había abandonado de adularla desde el principio de este viaje, las relaciones amantes eran prohibidas por la reglamentación del borde, pero Gésus no respecta las consignas. Se había acercado del cuerpo desnudado de Eva. Observaba con golosina sus pequeños senos rígidos y puntiagudos, amablemente dibujados de una aureola de chocolate, su vientre liso y plano se alzaba amablemente, su entrepierna arrasada dejaba ver la cueva de su vulva ampliamente abierta bajo la presión de sus dedos que descartaban aún los labios húmedos de su abismo vaginal. Impotente a refrenar sus deseos carnales, el se revolcar sobre ella. Sorprendida en su despertador en el momento en que Gésus, el pénis en erección, lo tenía subrepticiamente violada, Eva había gritado, ella se había defender como si ella salía de una terrible pesadilla; Adán que, de su división cibernética, ha visto y oído todo, se transformándo en un robot, había cruzado la puerta precipitadamente, había agarrado Gésus por el cuello, el lo había levantado al cabo de sus brazos y se preparaba a crucifierlo sobre la pared rígida de la célula, pero lo había rechazado y liberado cuando Eva le había intimado el orden. Adán estaba programado para realizar los órdenes, pero se limitaba a realizar solamente los órdenes que juzgaba conformes a los objetivos de la expedición.
Desde este tiempo, las relaciones se habían enconado entre Eva y Gésus lo que parecía comprometer la expedición. Un día que Gésus se había dormido por cuarenta días, Eva pidió así a Adán:
- Adán, quien solución usted propones para Gésus
Y Adán le había respondido:
- Eva, según los cálculos y proyecciones: ¿relaciones discordantes, expedición puesta en peligro, necesidad de neutralizar, Gésus o... Eva?
Eva se sorprendió que Adán le propone una alternativa él que generalmente, tenía las respuestas a todo.
- entonces, que es necesario de hacer?
Y Adán no respondió inmediatamente como se programaba a hacerlo, él parecía reflexionar, y se intrigó muy a Eva.

Eva se ha preguntado sobre la aparente transformación en las respuestas de Adán, de los selectos de las alternativas y sobre todo, sobre todo sus vacilaciones como si el reflexionaba antes de colocar un diagnóstico. Todo eso era inusual, contrario a las capacidades cerebrales de este ser cibernético.
- dijo bien a Gésus y a no Eva, y cómo, ti, Adán no sabe nada del paraíso, porqué entonces en hablar.
Adán no respondió pero Eva, impaciente dice:
- haga lo que debe, me lavo las manos
Tres días después del incidente. Eva dormía. Adán acompaña Gésus fuera del cohete espacial Marco Polo, el dejó hilar Gésus en el espacio, un accidente que lo envió unirse así a Gudas en el Paraíso sidéral. Eva, nunca no se atrevió a plantearle una cuestión a este respecto.

Marco Polo ou le voyage imaginaire (Contes et légendes, juin 2004) © 2004 Jean-Pierre Lapointe
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