Mitologías

El rapto de Europa por Zeus transformado en toro



PRINCIPIO DEL ARRECIFE


"Me llamo a Zeus Yo, Yo no sabé qué hacer en este Olympia y Yo fastidiarme aqui. Héra Mi esposa que es muy celosa, Este ocupada a tareas vanas." "Y exploro la tierra de allí-alto, Esta tierra inmensa y bonita que Yo creé Y donde hice germinar, para Mi solo placer, De las hojas, helechos, flores, frutas y muchachas." "Entre esta floración primaveral, Mis sentidos que las saben demasiado bien se agitan, Tres muchachas de Tyr, muy blancas y jóvenes, se mueven, Son tres frutas o vírgenes a crujir" Europa que es la más joven de las tres, Esta noche, hizo un sueño encantador, No de un Dios que venía para besarla Sino tres continentes incontinentes. Se disputaban sus favores, Asia su supuesto genitor, África a los atributos elocuentes, Y este Otro sin nombre de quien gozaría De una adolescencia eterna. Europa se había despertado pronto a la paleta Liberada al mismo tiempo del sueño Que sueños que agitan a veces el espíritu de los mortales; Alertó a sus hermanas para Yo no sabe Quella aventura en los prados florecidos, Un lugar favorito de estas bonitas que bordea el mar, Para recoger flores y bañarse desnuda en el mar O atizar las llamas de algún Adonis solitario. Pero Yo Me llama a Zeus y tengo todos los poderes De Me cambiar en un toro Para abordar la divina Europa, La de las tres que atiza Mis apetitos sexuales, Así no despertar las sospechas de Héra Demasiado ocupado a tareas domésticas. Era allí Magnífico En Mi vestido de toro disimulando de alimentar Pero que olía del morro las bufandas transparentes De las bonitas desnudadas que se agitaban en el mar, Él habría dicho Naïades descuidadas; Era perturbado y Mis sentidos lo sabían Que daban del volumen a Mi órgano genitor Ellas Me percibieron En primer lugar asustadas luego rápidamente tranquilizadoras Ante Mi actitud general de toro bien educado, Se acercaron buscando a Me domesticar, Olvidando que podía gozar ilimitado De sus provocante desnudez Y aprovecharme de Mi fuerza para desflorarlas. Pero Mi nombre es Zeus Y aunque El que goza Soy muy de misma belleza Jugador Y es de Europa que quiero Que él Me no desagradaría De hacer aprovechar sus hermanas. Sus hermanas ingenuas que decoran de guirnaldas florecidas Mis cuernos Como para sondar Mis sordas intenciones. Pero es de Europa que quiero Y yo Me rueda sobre la hierba para atraerla en mis redes. Sus hermanas que emprenden de sus manos virginales acarician Mi antepecho Como si no era más que Un grande gato, Pero es Europa que Me gusta Y yo Me acerca de ella para Me agarrar y la copular. Sus hermanas impudantes estimulan de sus dedos ágiles Mi pénis arrogante Como para vincer Mis últimas cercenamientos, Pero es Europa que quiero tomar Y Yo le ofrezco Mi espalda para retirarla mejor, Y Europa de invitar sus hermanas a Me caibar: "Ya que, estoy seguro, podría llevarnos todas; Y parece tan suave, tan agradable a ver; Se asemeja más a un hombre que a un toro A menos que no habla." Insouciente se agarra a Mi espalda y la retiro así Sin que pueda defenderse, Y que sus hermanas impacientes de hacer el viaje No hayan tenido tiempo de Me atravesar, Triunfaré también lejos que él seré necesario para gustarla sin restricción. Proveído de los extensos poderes de Zeus Esto fue un juego de niño traerla a la parte de la mar Egeo, Sobrevolar las olas y todo las Divinidad marinos Que nos saludaban al paso, De las Nereides en pleno orgasmo coincidiendo delfines sobreexcitados, De las Sirenas fornicando con marineros víctimas de sus encantos, A las muchachas de Doris cuyos cuerpos desnudos se confundían al liquen de las rocas, Y a Poséidon Mi propio hermano equivocando de la nympha Amphitrite. Europa era asustada por este mar agitado Estas criaturas marinas que creía ser monstruos, De una mano ella se agarraba a Mis cuernos y en otro Estaba incluida su falda para evitar mojarlo. Y los vientos inflaban los pliegues Como en un barco la vela que los hace navegar en suavidad, Y Yo observaban de un ojo licencioso esta carne desnuda agarrada a Mi cuerpo, No podía impedir Mi espíritu de desflorarla Todo ello pretendiendo aliviarla, Yo calmaba los humores tempestuosos de Océano Y pensaba: "No puede ser un toro, Para controlar así los elementos Sino ciertamente uno de estos Dioses lúbricos, En busca de una aventura sin día siguiente." Y ella Me rogó no abandonarlo en estas tierras inhospitalarias, Y la tranquilicé poniéndole de manifiesto que era Zeus Y que tenía todos los poderes El de encerrarla en Mi Isla de Creta Allí donde había nacido protegido a partir de Mi nacimiento por Mi madre De las cóleras de Cronos Mi terrible padre Para gustarla, besarla sin restricción y para darla: "Muchachas, hilos gloriosos cuyos cetros Ejercerían su poder despótico Sobre el todo mortales de esta tierra Que se nombra Europa."



Marco Polo ou le voyage imaginaire (Mitologías octobre 1999) © 1999 Jean-Pierre Lapointe
Ovide et les métamorphoses ainsi que les oeuvres des grands-maîtres, musique Yokubota.


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