Mitologías

El amor adúltero de Jupiter
para la bonita novilla Io.



PRINCIPIO DEL ARRECIFE


¿"Qué ve? Una forma conectada a los acantilados Y pegada por los vientos. ¿Hizo Tu el mal? ¿Es allí tu castigo? ¿Dónde está pues? Responda al desafortunada vagabunda. ¡Bastante - oh bastante - ha demasiado sufrí ya - Este vagabundeo - este larga, larga vagabundeo - Yo no encuentro nulo lugar donde dejar mi sufrimiento! Es una joven muchacha que te habla Aunque su cabeza puerta de los cuernos." Prométhée conectado a una roca Reconoció a Io ya que conocía su historia: "Te conozco, Io, muchacha de Inachos Encendió el corazón de Zeus Y Héra la tomó en odio, Es ella que te obliga a esta fuga Que no conoce de termino." Hablaron familiarmente Y le dijo su historia: "Ve allí, un animal, un animal muerto de hambre Que huye, desconectadoa, por grandes saltos torpes O que tengo vergüenza...." Es Héra, la esposa celosa de dios, Que era la causa directa de tales infortunios Pero Zeus seguía siendo el gran responsable. "Quería implicarme en las soledades de las maderas Allí donde las sombras me preocupan Que son las jubilaciones de las cazas mayores Y de los Sátiros en búsqueda de orgasmos Él se ofrecía a protegerme y decía:" ¡"No me huye no! O virgen digna de Jupiter Que hará la felicidad de el que admitirá en tu capa Viene a probar la sombra de los altos bosques." "Enviaba en mi habitación virginal Siempre, durante la noche, Sueños que murmuraban palabras blandas y suaves:" ¿"O feliz, feliz joven muchacha, Por qué guardar así mucho tiempo tu virginidad? La flecha del deseo atravesó el corazón de Zeus Por ti él quiere capturar el amor Deja me atravesar tu hymeno De mi divina flecha." "Y siempre, cada noche, tales sueños se apoderaban a mi." Zeus podía bien estar el Padre de los Dioses y de los Hombres Temía entre todos, los celos de su esposa, Héra Un temor mayor que su amor para la suave Io. Intentó ocultar a Io de la mirada de Héra Él envolvió la tierra de una gruesa nube Y el día se volvió más oscuro que la noche. Pero Héra comprendo la estratagema Y sospechó Zeus de ser responsable Ella descendió sobre la tierra Y pidió a la nube disiparse. Zeus se apoderó de Io y fue a ocultarse Pero Héra rápidamente lo encontró Ante una alborosa novilla a los lados relucientes Que decía nunca haber visto antes puesto Pues que había nacido repentinamente de la tierra en este mismo momento. Héra constataba que la novilla era muy bonita Y pidió a Zeus de hacerla un regalo a él. Zeus comprendó mientras que si se negaba Él revelaría el objeto de sus relaciones con Io Él hizo pues regalo de la alborosa novilla a su esposa "Después de todo, sólo una pequeña vaca poco importante." Se decía: Para impedir que los dos amantes se junten, Héra confió la novilla, a Argus el hilo de Arestor Que poseía ciento ojos de modo que Cuando dormía, Tuviera siempre algunos abiertos. Y que que ella hacía De ir a alimentarse en los campos O de regarse en el Inachus muy cerca O de irse a dormir, un vínculo en torno al cuello Tenía a siempre Io bajo sus ojos. Zeus estaba triste para el pequeña Io Y soñaba siempre atravesar de su dardo Aquélla que él mismo había transformado en una novilla Pero era demasiado flojo y temía más que todos Los humores despóticos de su divina esposa. Pidió entonces la muerte de Argus A su hijo Hermes, al mensajero de los Dioses. Hermes se acercó a Argus disfrazado en pastor Él jugaba de las melodías de su caramillo Que debían ser Argus a dormir. ¡"Eh! Ti, quién que sea, ¿Por qué no vendría ti sentarte cerca mi sobre esta roca? Se es a la sombra aqui - un buen lugar para un pastor." Ya que el sonido del caramallo agradaba a Argus. Argus no se durmió totalmente Hermes le relata entonces una larga historia La cual de Pan y de su amor Para una ninfa nombrada Syrinx, Con una voz monótona que tendría debe normalmente Hundir Argus en un profundo sueño. Pan dicho a la ninfa aún virgen, Ella había ofrecido su virginidad en homenaje a la diosa: "Será mío, Syrinx!" Y en el momento en que iba a violarla, Fue cambiada en penacho de cañas Por la diosa de Ortygie; Y Pan hizo de ella la que es ahora: "Un caramillo de pastor En cañas, adjuntadas por cera de abeja." Argus encontró la historia bien aburrida Y se durmió que no dejan abierto Ningunos de sus ciento ojos, Y Hermes lo mató subitamente. Pero Io no era no obstante salvada Héra que velaba por el todo Le envió a un tábano gigantesco a las maneras viciosas Para perseguirla y pincharla a volverla loca Io dicho a Prométhée: "Me lleva a lo largo de la huelga. No puedo ni beber ni alimentarme, Y nunca no me permite dormir. Inserta su dardo entre mis muslos Y vierte su viscoso veneno, No tengo ya ningún descanso; No que eso no me desagrade Sino que eso sea, cuando eso me agrada." Prométhée intentó entonces reconfortarla Pero no pudo nada para ella Antes de un alejado futuro Ella deberá errar aún en estas regiones peligrosas. Así bordearía el mar que se llamará Ioniana Y el Bósforo y el Vado de la Vaca también Y se confortará alcanzando Las riberas del Nilo Donde Zeus le volverá finalmente su forma humana. "Entérese de esto, alborosa Io Será feliz un día Y de tu raza nacerá Un ser glorioso, al corazón valeroso, Del que el arco me liberaráme Me, Prométhée, el que dio el fuego a los hombres, Su nombre será Héraclès." E Io desapareció que deja Prométhée Ligoté a su roca.



Marco Polo ou le voyage imaginaire (Mitologías octobre 1999) © 1999 Jean-Pierre Lapointe
Ovide et les métamorphoses ainsi que les oeuvres des grands-maîtres, musique Yokubota.


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